El pago de tercero



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Normalmente será el deudor quien directa o indirectamente (alguien por encargo suyo) cumpla la obligación. El pago constituye para él un acto debido. Pero eso no quiere decir que sea el único sujeto legitimado para realizarlo. Éste puede ser realizado también por cualquier tercero, sin necesidad de contar para ello con el consentimiento del acreedor, ni con el consentimiento del deudor; siempre -claro está- que la prestación no tenga carácter personalísimo, en cuyo caso el cumplimiento de un tercero no respetaría el requisito objetivo de exactitud de la prestación (arts. 1157 y 1161 CC), y sería necesario contar con el consentimiento del acreedor.

El pago de un tercero tiene los siguientes efectos:

1º Subrogación (convencional) cuando exista acuerdo para ello entre el tercero y el acreedor en cualquier caso (régimen de la cesión de créditos), tanto si el tercero tiene interés en la obligación como si no lo tiene, tanto si el deudor aprueba el pago como si ignora o se manifiesta contrario a él (arts. 1209 y 1159).

2º Subrogación (legal) cuando paga un tercero y así lo dispone alguna norma concreta (art. 1209).

3º Subrogación (legal) cuando paga un tercero interesado en la obligación, tanto si el deudor aprueba el pago como si lo ignora o se manifiesta contrario a él (art. 1210.1º y 3º).

4º Subrogación (legal) cuando paga un tercero no interesado en la obligación con la aprobación del deudor (arts. 1159 y 1210.2º).

5º Acción de reembolso por lo pagado cuando paga un tercero no interesado, ignorándolo el deudor (art. 1158).

6º Acción de repetición por la utilidad producida cuando paga un tercero no autorizado contra le expresa voluntad del deudor (art. 1158).

Fuente:
Manual de Derecho Civil, Rodrigo Bercovitz